Cosas que pasan

No me sorprende tu agüita azucarada mijo.
Hace meses subí un poema sobre los 20 años, luego resulta que en los comentarios un anónimo me deja un poema con similitudes al mío. Semanas después me pongo a leer un libro digital y encuentro otro que tenía el primer verso casi igual. Mismo caso ahora que yo escribía: ella soñaba con el niño que nunca tuvimos”, luego de leer una imagen de Carrión y recibir la noticia de un trauma posterior, hasta allí todo bien, pero me comentaba esnecesariohabervivido que Benedetti tiene un verso que va por allí: "lo de nosostros siempre fue un niño muerto" y que en algun momento ella habia escrito: "que tristes se quedarán los hijos que nunca tuvimos". El caso de mi post, es que a estas alturas de la historia, ahuevos que no se puede venir a inventar mucho que digamos en lo que a literatura corresponde. Ya todos los temas están manoseados, ya las formas se agotan poco a poco. La originalidad según diría el Bolo es una estupidez ya que todos venimos de alguien más; el mismo Monterroso saldría también con que “un escritor no es nunca el mismo hasta que comienza a imitar libremente a otros, ...y ya no le preocupa si lo que hace se parecerá a éste o a aquel”. Podemos mutar, pero la mutación tampoco es una creación salida de la nada.

La sintonía del mono.
Si todos tenemos las mismas raíces, hay una gran posibilidad de que todos descubramos también lo mismo, al mismo tiempo. Aquí me refiero a otro caso de coincidencias, a inicios de este blog publiqué otra entrada que pretendía hacer algo conceptual a través de las características que presentan los formatos en red. Casi un año después me encontré en el blog de Alan un trabajo bastante similar. Lo raro del caso es que seguramente éste broder no conocía lo mío, así que casi hicimos el descubrimiento en sintonía. Estos son los links: 1 y 2. Aparte de, me ha pasado con ideas que pienso hacer y me doy cuenta que alguien ya las hizo, como me paso con algunas actividades que planeaba bajo mi proyecto fallido. Cohelo tenía una teoría...

abro paréntesis
jajajajja sí señores voy a citar a Cohelo ¿y qué? Los escritores no solo leen a Joyce y Miller, ni se informan solo con periódicos extranjeros, también leen Nuestro Diario. ¿Por qué tendríamos que seguir escuchando a NIN, y Bjork? No hay problema en escuchar Maná ni en sacar citas de libros baratos, (habló en cuanto a calidad, no a precio).
cierro paréntesis


...según él, hicieron un experimento con gorilas, dejaron a uno en una isla y se llevaron todos los demás a otra isla que quedaba a kilómetros de distancia. Al gorila que se quedó solo, le enseñaron a lavar los bananos antes de comérselos. Con forme el tiempo pasó, los gorilas de la otra isla a pesar de la distancia ya habían aprendido lo mismo. ¿Sintonía quizá?

En fin los dejó con los poemas que mencionaba al principio para que saquen sus opiniones:

El mío:

Teníamos veinte años y éramos estúpidos
solo escuchábamos los tiempos que no eran nuestros
y no nos correspondían
callábamos,
de todos los veinte yo tengo veinte y soy el mas estúpido....

Creía que era un rock poetry star garabateando autógrafos
sí,
mi autobiografía es un garabato ilegible.
Yo era un artista pop
cantando la misma canción mil años a cambio de un aplauso,
esa canción es una mierda y el resto también.


El de Pedro Goeffroy Rivas:

Vivíamos sobre una base falsa
cabalgando en el vértice de un asqueroso mundo de mentiras,
trepados en andamios ilusorios,
fabricando castillos en el aire
inflamando vanas pompas de jabón
desarticulando sueños.

Ah mi vida de antes sin mayor objeto
que cantar, cantar, cantar,
como cualquier canario de solterona beata.
Ah mis 25 años tirados a la calle.
25 años perdidos que a nadie le sirvieron de nada.

Pobrecito poeta que era yo, burgués y bueno...


El de Roberto Bolaño:

En aquel tiempo yo tenía 20 años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba...

Lo que se está gestando.

Algún día le contaré a mis hijos que conocí algo llamado fanzine, que aunque no lo crean era una publicación impresa. Por aquí en guate anduvo el Pastel de Moscas, con muchos de aquellos “X mens”, Payeras, Bromo, Pedroza, etc… de éste último salió ahora la producción de SOPA (panfleto fanzine de los Nada Editores). Entre árboles viene también la Temporada de Monos, el segundo número de Zum.

Pero el caso hoy, es pasar del otro lado del lago de Güija, darle la vuelta a la pupusa y llegar a tierras salvadoreñas. Hace un año, casi, sucedió algo llamado CA4, primera lectura y festival en el que participé ya como invitado, también fue la primera vez que salí del país. Los Salvatrucos, el Neto y compañía están trabajando ahora junto con el maistro reggetonero, en algo llamado: Genérica.

Revista digital, que se viene a luz el 1 de Agosto. El directorio de artículos lo pueden shutear en la casa de Cafeína y Programas (con todo y autobombo). Pa´mientras, los dejo con ultrasonidos y otros asomos de lo que será la revistota.
*

respecto al Post 100

Se me ocurrió, entonces, escribir un texto monstruosos y monumental. Algo muy lejano a la poesía y al slogan publicitario, publicidad y poesía se me hacen palabras parecidas, al fin de cuentas las dos pretenden impactar al espectador de forma breve y eficaz. Volvamos al texto monstruo-monumental. Una infinidad de imágenes, dos o cuatro o hasta quizá diez personajes, entre menos, mayores abismos de personalidad deberán caer. Misma situación sucede con las localidades, a espacios reducidos mayor minímalismo, aunque dudo que esto realmente sea importante dentro del proyecto. Cortázar no describe París y todos lo imaginamos, Saramango no describe Portugal y tampoco nos llega a hacer falta.

Parece ser que volvemos al problema del principio: la brevedad. Pero no tengo en mente un cuento, si este fuera el caso, la contundente miniatura sería un deber. La idea será entonces una tormenta, un océano de diferentes peces y miles de olas chocando de un lado para otro, el caos como precepto. Una... (escribir novela es comprometedor) como las que odia Vargas Llosa, sin principio ni fin definido. El texto “supermercado”, tan solo darle al lector una carretilla o una canasta.

La monumentalidad, aproximada a la iglesia de la Sagrada Familia, que nunca termine y que su autor aparezca un día muerto en la calle sin que nadie lo reconozca a él pero sí a su obra. La palabra multiplicada como un mercado infinito con ventas de pueblos igual de infinitos, llevarla al nivel del barroquismo o mas allá, inventar el texto psicodélico. Sí es que alguien no lo hizo ya. El “palomazo” dirían los mejicanos, la canción a la que puedan asistir todos los alter egos posibles del autor. Una improvisación metódica, si esto es realmente posible, donde salga el malo y mate a diestra y siniestra. Luego el bueno llorando al atardecer... sucesivamente, sucesivamente.

Retomando la imagen del mercado. El autor hablando y en voz en off, todas las influencias posibles murmullando a sus espaldas. La monumentalidad solo llegará, si aparece la parte sangrienta, la parte amorosa, la parte filosófica, la parte lúdica, la parte estúpida, la histórica, la biográfica, la didáctica, la vulgar, la irónica, la trágica, la sarcástica, el despiste, la trampa, lo policial, lo sencillo, lo banal. Un libro que no termine nunca, se me ocurrió escribir, entonces, un texto monstruoso y me quedé apenas en estas líneas. 391 palabras.

El bolero sin fin


Mientras las piernas me florecen
ella dice que éramos una piel sin tumba
y que nunca fuimos mas allá
del coqueteo matutino con el miedo,
que nuestros labios siempre fueron costras
sin sangre
que de saliva agrietamos una mísera flor
tirando al aire pétalos marchitos
con versos sucios escritos sobre su dermis.

Las piernas entonces retoñaban
los pájaros de las semillas que ella
nunca me quiso hacer crecer
le tejí una lápida en vida
cuando ante mis ojos
tiranía de sus tardes me era inevitable.

Acaso nuestros corazones siempre fueron habanos mentolados,
velitas de pastel de mecha corta?

Entonces ella sobaba sobre mi piel
tatuajes de grilletes y esposas infieles,
acabados del amor, luego de libertad hablamos
sobre lo banal de creerse mariposas
emigrando hacia el D.F.

Aquí pues, mí corazón pequeño burgués te escucha
sarcástico, entonces lanzándole un beso
le grito incienso, ella oye y me canta un bolero:

-decís que te vas cariño-

-(corto metrajes independientes esta vida sin libreto,
vagabundea fuera de cartelera, para salir del cine no hay un next)-

-que te perdí y no me imagino cuanto-

-(contablemente los números nunca cuadran,
quizá se omiten ceros, quizá aquellas cuentas por pagar)-

-ay amor mío si sabrás de tristeza-

-(el sol se oculta torpe, no importa,
al final el corazón habrá de calcinarse siempre)-

-ay amor mío si sabrás de tristeza-

-(las palabras y las planas sobre el calendario
taché cada número y nunca llegó el día)-

La última parte a dos voces

-ay amor mío si sabrás de tristeza-

y yo contesto:

-y el vergueo que en el corazón te has metido-

callé luego y el retoño de mis piernas caía sobre su tumba,
ella soñaba con el niño que nunca tuvimos
yo le besaba los kilimanjaro de su frente
ay amor mío porqué esta capital es tan triste?

Sobre dolor y maneras incorrectas de esquivar la noche.

Se me ha retorcido la piel cabrona, la brisa de fuego salpicándome el rostro, los ojos me palpitan, desorbitan el eterno retorno, ya nada depende de nada. No condena para nadie pecado, nuestros lastros de amor esquivo fallecen en una cama sin cabecera, edén de habitación de hotel de cualquier lado, cama de un hermano, mesa de un jardín, divaga soñolienta, acarrea palabras sueños con etiquetas freudianas en la retaguardia, mis noches no son más cobija, bartolina, la santa ana que explota, los morteros dedales sin saliva ajena estropeando la pólvora, dilatado blanco de tu pecho pálido, de mi pecho calavérico, si siempre fuimos muertos, el ataúd salió sobrando y el sepelio nunca tuvo sentido, la novena de san Tadeo, ruegos vanos para seguir despiertos, la oración no llego a tiempo, incienso susurré a tu presencia y un Malboro encendiste frente a mi sien. Yo junte las cenizas de tu osario, amalgame de polvo lo que no fuiste. Queda mi yo Ezequiel rodeando sombra de valle de muerte, aquellos huesos, tus huesos, que ni a trancas generan carne. Esperma de nuestro hijo inmortal encadenado al útero amoroso que se negó a cobijarlo. Nunca vida saldrá del corazón enfermo por más que se le penetre por ambos lados.

Ya para que buscar? sabrás de clemencia, de arrepentimiento y el sentimiento de la melancolía escondido tras el grito orgásmico de las sesiones en las que mi ausencia esta fuera de agenda, sabrás del terror del destino y la pesadez alcohólica de fundirte con la sangre errada, sabrás de la ocupación de un dios al que no le importa la exclusividad de tu cuerpo, sabrás del miedo, del hambre y de la risa irónica, de la vida estoica y del vientre seco. Sabrás de mi camino periférico por tu ombligo, de los miles de desniveles que cruzan tu cintura para que no me veas.

La noche nos llueve, el ojo limita mares y crea islas pornográficas, palmeras con música estridente, el aire que sopla y la nariz que se congestiona, asomo catarro, creo, asomo asma, creo, asomo aire agotado convulso de saberse sin destinatario, ninguna nariz respira cerca de mí. Me acuesto en libros y sigo solo, ordeno planeaciones estratégicas, mentiras análogas y causas perdidas con tal de juntar el ojo con el corazón y estrechar en manos un poco de calor humano, he leído libros y he leído pieles, he sabido de la eyaculación en el vacío, del tatuaje calcinando lo que no he encendido, he sabido de los besos profanos, de remontar tiempos y de la venganza de la carne, he sabido despreciar carne de ángel y asarme como carne de lobo, he sabido de piel y de libros. Me he sabido solo.

Quizá ya no queda ejercicio alguno, apuntar los nombres de todos los cromosomas trastornados, apuntar los atardeceres olvidados, las canciones, los tangos, soñar la falsedad del pacto de sangre, todas las tintas se lavan mi vida, todos los lazos se pudren, quizá ya no queda noche para dormir, alaba la pastilla, cafeína de tus ojos adrenalizando mi piel, cafeína de tu llanto desvelándonos la noche más corta, la noche más corta es la que nunca compartimos, te tejo un altar, vi entonces que del cielo descendía un pajarraco envuelto en luz, en cuyo pico traía la hoja de parra con nuestros nombres labrados, hemos circuncidado el sobrante de carne que le pertenecía al otro, tanto el miedo y el preservativo, alabada la pastilla, cafeína de tus ojos adrenalizando mi piel, cafeína de tus ojos adrenalizando mi piel.

Señora de...

Siempre supo que llegaría el momento salvaje tras cualquiera de sus espaldas, que por más que huyera el mundo no es tan grande como todos creen. Se le cumplió el miedo: un día llego el mail. Quizá esta era la forma templada de que sucedieran las cosas, era la alternativa “A” en la cual confiaba. La “B” era una suerte de choque callejero, de pausa congelada en el caos cotidiano, encontrarla: b.1. sola y que le contará que se había casado. b.2. acompañada y que le presentara a su esposo. b.2.1. que además le presentara a su hijo. Siempre hay opción “C”, ya que por alguna causa desconocida nuestros planes suelen venir de tres en tres, esta última consideración era un poco más liviana, solo tenía que enterarse de cualquier manera y por cualquier medio, que ella ya era “señora de...”

Momento vital y clave apto como para reformularse el aire y la forma en que se está respirando. Solo sabía que el momento llegaría, nunca pensó en lo que cruzaría por su mente. Se rehusaba a ponerle razón al asunto. Esperaba el desastre, la sangre de los labios, el dolor de las palabras, el maltrato de las imágenes. Abrió su cuenta de correo de la forma más normal, era un tipo de eso que necesitan ver un número significativo en su bandeja de entrada para saber sentirse alguien, muchas veces cuando estaba deprimido revisaba sus cuatro cuentas de correo esperando un mail salvador, casi siempre lo terminaba de matar un 0; pero esta vez no era esa la situación, todo era de lo más normal. Vio su nombre, abreviatura de espina de lirio, pensó que era uno de tantos correos con chistes idiotas que ella enviaba para no perder la comunicación. Estuvo a punto de eliminarlo sin leerlo como solía hacer cada vez que en el asunto aparecían títulos como: buenísimo, para meditar, alerta un nuevo virus, Hotmail cerrará y otras tantas basuras. Algo lo detuvo para que hiciera una relectura y divisará bajo el polvo cibernético, una línea que a simple vista no parecía nada peligrosa: INVITACIÓN.

La dirección de envío no cuadraba con el asunto. La curiosidad mato al gato tibio que palpitaba del pecho cada vez que miraba un: espinadelirio@hotmail.com, a pesar del tiempo, la rabia y la costumbre de sus tontos mensajes, siempre temblaba. Abrió el mail pandórico:

“Queridos amigos, familiares y gentes a la que estimo: Disculpen el medio tan informal, pero lo que pasa en mi vida es tan importante que creo que debo contarlo por cualquier medio posible. Se que a muchos no les abia dicho nada aún, especialmente con mis familiares me disculpo, pero todo a pasado tan rápido que aquí me tiene escribiendoles para cotarles que he tomado una desición muy importante en mi vida ya que pienso unirme a la persona con la que quiero pasar el resto de mis días. Así pues me caso por lo civil el día...
adjunto al correo encontrarán la invitación formal diseñada en compu.

No tiene sentido transcribir todo el mail, para la línea a la que me detengo ya tiene los testículos hinchados, la garganta agria, el corazón tieso, la respiración trabada. Reconoce en el correo su mala ortografía, “tan estúpida como siempre”, claro, siempre tan estúpidamente tronándole su corazón pequeño burgues intelectual con tonterías de una iletrada. Descarga la invitación de manera zombi, la lee, no solo es la bala electrónica cuyo número de serie conlleva los datos de la cita legal, sino también de la religiosa. Cierra, da clic sobre: Responder. No es capaz, no tiene los huevos.

Al tipo zaratustreano se le retuercen las lágrimas al imaginarla vestida de blanco saliendo de una iglesia, nunca en su vida fue a una boda, pero sí sabe lo que en ella pasará.

No tenía por que ir, desde que la bloqueo en el Messenger no volvieron a cruzar palabra o algún byte siquiera. Su vida ahora es muy distinta a lo que era cuando se dispararon a quemaropa besos kamikazes y palabras dañinas. No tengo por que contarles lo que le sucedió y la manera en que terminaron las cosas, haya pasado lo que haya pasado, incluso si el estuviera casado y tuviera hijos siempre la piel se le rajaría y le convulsionarían los vasos sanguíneos como ahora lo hacen. Cuando alguien importante en el pasado se une, seamos dramáticos, para siempre con otra persona todo se reconcilia para bien o para mal en una lágrima que se deja caer o se guarda muy dentro.

Juntó fuerzas para no asistir al acto civil, llegó a la iglesia y contemplo con ojo burbuja de cristal la ceremonia completa, siempre le dije que esa era la forma huevuda y machin de sacarse ese tipo de mierdas, echarle tanto limón a la herida hasta que del ardor se cierre. Le fue difícil aguantar hasta que el verdugo sacerdote dispara el tiro de gracia y dijera: los declaro marido y mujer. No se podía perder la oportunidad hermosamente trágica de ver como al mismo tiempo que se casaba recibía la extremaunción aquella mujer suya, que ahora es señora de...

las manos de un ciego que dibuja


Si ante el libro digital los impresos se nos vuelven fetiches, nada se compara con un libro de hojas café amarillentas y olor profundo a humedad. Por lo cerca que me quedaba y el “ahorro” que me podía significar, desde hace más de un año empecé a frecuentar una librería de usados situada cerca del Parque Colón, con forme el tiempo pasó hasta me hice cuate del dueño y ahora cuando llego siempre me muestra lo usado mas reciente que le ha llegado.

La semana pasada me tope con un anaquel de libros que acababa de colocar por lo cual no tenían precio y de una vez se me advirtió que eran ediciones antiguas. Con ganas hubiera saqueado todo el anaquel que iba desde Sartre hasta Carpentier, Borges, y por supuesto Luís Cardoza y Aragón.

Dibujos De Ciego, es un pequeño libro publicado por Cardoza en 1969, no es una novela, ni un libro de poesía, sino una serie de dibujos montados bajo una prosa llena de armas poéticas. Posiblemente no halla una forma más certera de acercarse a la niñez que desde el uso de la fantasía y la divagación por infinitos lugares, esto es lo que hace Cardoza, montar hojas llenas de imágenes y dejarse escribir, pareciera, que lo que se le diera la gana. “Como escribir dormido” diría al final del libro, ya que sabe que no hay manera de tocar el pasado con la razón plena.

Por ello nos acerca a una épica de la niñez que descubre el mar, que sale por primera vez de su pueblo, que juega con sus primas y descubre el sexo. Bien diría Nizan que entre más joven más se piensa en la muerte, para estas alturas Cardoza ya tiene 64 años y pareciera no preocuparle su acabose, sino el momento en que lo reconoció, esa ansiedad de saber mas sobre el descubrimiento del fin lo lleva a plantearse también su opuesto, el infinito.

Otro agobiado por el trauma de la “hoja en blanco” y la forma de aproximarse a ella; con poesía nos introduce subliminalmente un ensayo sobre la misma poesía. Y qué mas decir de su trabajo, no queda mucho que reprocharle dentro de las hojas del libro, lo que hace con el lenguaje lo hace sobresalir dentro de la tradición local y dejar los pequeños territorios para abordar, de la manera como lo haría un niño, el universo completo sin traumas de fronteras y más.

El dueño de la librería no quería venderme el libro. Contaba que hace veinticinco años lo tuvo por primera vez y hasta ahora logró recuperarlo ya que la editorial ya desapareció y es primera edición. Un gol de de Turquía en el último minuto de los cuartos de final parece que lo hizo cambiar de opinión.